La devoción del Santo Rosario es una devoción mariana que se remonta a muchos siglos atrás. Los Salmos de David, de los cuales hay 150, han sido rezados por los monjes diariamente al menos desde la época de San Antonio del Desierto en Egipto en el siglo III a.C.
Cuando la Santísima Virgen María se apareció a Santo Domingo de Guzmán, el fundador de la Orden de los Predicadores, a cuyos miembros se les llama dominicos, le presentó el Rosario como un medio poderoso con el cual derrotar la herejía albigense que estaba rampante en su época en Europa, y que seguía la costumbre monástica de rezar los 150 salmos. El Rosario consiste en rezar 150 Avemarías, con cada decena separada por un Padrenuestro y un Gloria, y al cual se le asigna un misterio de las vidas de Jesús y María para la meditación.


